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Desde el Caribe: una oportunidad para los negocios

22 de abril de 2017 16:53
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Desde el Caribe: una oportunidad para los negocios

El 2017 deberá potenciar las actividades comerciales con el exterior y hacer más dinámica una inversión extranjera que aún no satisface cuanto requiere el país

Desde el 2014, Cuba ha puesto énfasis en que su desarrollo económico depende, en no poca medida, de elevar la tasa de crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), que a lo largo de la última década ha rondado el 2 %, casi la mitad del promedio de América Latina en ese periodo.

El análisis de la experiencia internacional asegura que el avance económico exige una tasa de crecimiento sostenida de al menos el 7 %. Dado que la Isla no cuenta con los recursos financieros para lograrlo ha debido recurrir a la atracción de capital foráneo.

Consciente de la trascendencia que tiene la actualización del modelo económico cubano en pos de un desarrollo sostenible, la Cámara de Comercio de la República de Cuba (CCRC) estima que se requieren flujos de inversión extranjera directa de alrededor de los 2 000 ó 2 500 millones de dólares anuales para imprimirle prosperidad y sustentabilidad al modelo socioeconómico socialista de la Mayor de las Antillas.

A pesar del saldo positivo que dejó el 2016 para la entidad que es, podríamos decir, la punta de lanza del empresariado nacional en materia de relaciones económicas internacionales, urge que el 2017 potencie grandemente las actividades comerciales con el exterior y le imprima dinamismo a una inversión extranjera que aún no satisface cuanto necesita el país.

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En ese sentido, habría que interiorizar las palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, que al concluir el octavo periodo ordinario de sesiones de la octava legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) convocaba a despojarse de «los falsos temores hacia el capital externo; no vamos ni iremos al capitalismo, eso está totalmente descartado, así lo recoge nuestra Constitución y lo mantendrá, pero no debemos cogerle miedo y ponerle trabas a lo que podemos hacer en el marco de las leyes vigentes».

El interés por hacer negocios con la Isla se ha mantenido creciendo, alentado por la entrada en vigor de la Ley no. 118 de la Inversión Extranjera.

Durante el pasado año, las mayores atracciones del mercado cubano se concentraron en el desarrollo de las energías renovables, la construcción, el transporte, la producción de alimentos, el turismo, la recuperación industrial del país y la protección del medio ambiente.

En el contexto de un difícil panorama mundial, marcado por las restricciones impuestas por el bloqueo económico de Estados Unidos y la contracción en los mercados de los socios comerciales más importantes para la Isla, Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), se ha referido al momento complejo que enfrenta la economía nacional, agudizado por problemas coyunturales que existen en Cuba con la liquidez en divisas.

Por otro lado, el presidente de la CCRC, Orlando Hernández Guillén, ha hecho saber que los planes más inmediatos de la entidad, a la que hoy pertenecen 709 empresas cubanas (seis más que en el 2016), buscan cambiar la mentalidad obsoleta en torno a la inversión foránea y apoyar la internacionalización de las compañías nacionales.

De acuerdo con Malmierca Díaz, es imprescindible mejorar la preparación del capital humano y tener una posición más activa en la búsqueda de nuevos inversores, proveedores y destinos de exportación.

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El funcionario ha llamado a optimizar los recursos disponibles y estudiar cada oportunidad de negocios que se presente, porque no es posible explicar una deficiente capacitación, demora, negligencia o pasividad de los procesos negociadores, cuando se cuenta con una Cartera de Oportunidades con 399 proyectos, valorados por un total de más de 9 000 millones de dólares.

Del mismo modo, ha aludido «al esfuerzo considerable que realiza el país para evitar que los atrasos en el cumplimiento de las obligaciones financieras asociadas a las relaciones comerciales tengan repercusión en la paulatina recuperación de la credibilidad externa».

Tras subrayar lo imprescindible que es para Cuba diversificar sus relaciones económicas y comerciales para variar sus fuentes de ingresos y no volver a depender de un solo producto o mercado, Malmierca Díaz ha confirmado el alto peso que en ese empeño corresponde a las empresas exportadoras de bienes y servicios, con preferencia en los de mayor valor agregado y contenido tecnológico.

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Precisamente la actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social para el periodo 2016-2021, aprobada por el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba en abril último, coincidió en prestar la máxima atención a la selección y al control de los funcionarios y empresarios que intervienen en las relaciones económicas externas, de manera especial, a la conducta ética acorde con los principios de la Revolución y a la preparación técnica, económica, financiera y jurídica.

El estratégico documento dicta, asimismo, que el proceso de planificación en la producción de bienes y servicios debe garantizar una dinámica de crecimiento del PIB, y en consecuencia de la riqueza del país, que conduzca al mejoramiento del bienestar de la población, con equidad y justicia social.

Uno de los principales hilos conductores de la política comercial cubana está en el promover, «siempre que se justifique económicamente y resulte conveniente, el establecimiento de empresas y alianzas en el exterior, que propicien el mejor posicionamiento de los intereses de Cuba en los mercados externos», además de mantener la prioridad y atención a los principales socios del país, y lograr mayor estabilidad en la obtención de ingresos.

Al respecto, ha destacado la directora general de Inversión Extranjera del Mincex, Deborah Rivas Saavedra, la necesidad de crear una real vocación exportadora a todos los niveles, fundamentar con estudios de mercado las decisiones más importantes y estratégicas, homogenizar los métodos de las empresas consultoras del país y continuar la flexibilización de la participación de las entidades nacionales en el comercio exterior.

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Los datos más recientes emitidos por la CCRC informan que en el 2016 fueron elaboradas agendas de trabajo para 1 536 empresas organizadas en 250 visitas procedentes de 67 países. De ellas, sobresalen las de Japón, China, España y México, algunas de las naciones que visitan la Isla con mayor frecuencia.

Por otra parte, se organizaron 50 foros empresariales (cifra que casi duplica la del 2015), vinculados a misiones gubernamentales e institucionales recibidas en el país. Entre esos espacios vale mencionar los celebrados en ocasión de las visitas de los primeros ministros de la República Popular China y de la provincia canadiense de Quebec; los presidentes de Portugal, Honduras y Austria; el vicecanciller federal de Alemania y el canciller de Irán, así como los ministros de Comercio e Industria de Antigua y Barbuda, Barbados, Curazao, Ecuador, Italia y Singapur, y el ministro de Planificación e Inversión de Vietnam.

Con el propósito de fortalecer el conocimiento mutuo, se suscribieron 24 acuerdos (14 más que en el 2016), nueve de ellos particularmente con China, y quedó constituido el Comité Empresarial Cuba-Corea del Sur. Con México, España, Holanda, Italia, Rusia, Suiza, Hungría, Vietnam, Panamá, Ucrania, Chile y el propio gigante asiático, ya llegan a 13 esos comités.

Según el informe sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, presentada en octubre pasado, las afectaciones provocadas por la injusta política al comercio exterior de la Isla entre abril del 2015 y abril del 2016, ascendió a 4 106 878 558 dólares, lo que «significó un aumento de 255 962 129 dólares, en comparación con las afectaciones registradas en el período anterior».

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El texto indica que los ingresos dejados de percibir por exportación de bienes y servicios cubanos a los Estados Unidos o a terceros países, como consecuencia de la aplicación del bloqueo económico, constituye el indicador que mayores pérdidas registra en el sector. Solo en la etapa citada, Cuba dejó de percibir ingresos en el orden de 3 149 284 420 dólares por ese concepto.

No obstante, en el contexto del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que reconoce el carácter limitado de las medidas aprobadas por la administración de Barack Obama, Malmierca Díaz ha explicitado que Cuba no discrimina a las empresas norteamericanas por su origen, sino que defiende la existencia de negocios mutuamente ventajosos.

Tras 20 años de asumida la llamada Posición Común de la Unión Europea (UE) hacia Cuba, el pasado 12 de diciembre La Habana y Bruselas formalizaron un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación en el que se trabajaba desde hace casi una década. Si bien el pacto espera a ser ratificado por el Consejo de Ministros de la UE y precisa del consentimiento del Parlamento Europeo, en palabras del presidente cubano, demostró que el país está abierto a la construcción de una nueva etapa en las relaciones con la UE, sobre bases de respeto y reciprocidad.

La unilateral Posición Común, adoptada por el bloque en 1996 y marcada por las sanciones , fue considerada siempre por la Isla de injerencista y discriminatoria. De hecho, Cuba era el único país latinoamericano con el que la UE no tenía un acuerdo bilateral de asociación o de cooperación.

Desde la óptica del canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, el nuevo acuerdo con la Comisión Europea es la base para lograr una convivencia pacífica, civilizada y provechosa, independientemente de sus dimensiones, modelos sociopolíticos o niveles de desarrollo.

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Una de las tres esencias del texto radica en el capítulo Económico y de Comercio que, para la viceministra del Mincex, Ileana Núñez Mordoche, es un instrumento para facilitar el intercambio y la cooperación en lo relacionado con el comercio y las inversiones entre Cuba y los socios de la UE.

La funcionaria ha expresado que el Acuerdo, de conjunto con el reordenamiento de la deuda con el Club de París y la apertura de facilidades financieras, crea mejores condiciones para incrementar la presencia del Viejo Continente en los planes de desarrollo de Cuba a mediano y largo plazo.

Lo cierto es que la UE es el segundo socio comercial del país caribeño, luego de Venezuela, y el mayor inversor extranjero y punto de origen de un tercio de los turistas que recibe. Dicho de otro modo, entre los diez principales socios de la Isla hay tres naciones miembros de la UE: España, Italia y Alemania.

Del 2008 a la fecha, en el impulso a la integración cubana a la economía mundial, se han apoyado proyectos de cooperación (20 de ellos en ejecución) por un monto de más de 90 000 000 de euros, asociados a la cultura, la seguridad e inocuidad alimentaria, el bienestar animal, la energía renovable, el transporte y la protección patrimonial y medioambiental.

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Fuente: granma.cu

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Comentarios - 2
antonio

22 de abril de 2017 16:54

23 de abril de 2017

Albert

22 de abril de 2017 16:54

22 de abril de 2017