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Incertidumbre y máxima tensión en Cataluña

10 de octubre de 2017 18:12
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Incertidumbre y máxima tensión en Cataluña

La hora de la verdad llegó para los gobiernos de España y de Cataluña, con la comparecencia crucial del mandatario de la región autónoma, Carles Puigdemont, ante el Parlamento de la comunidad, donde podría anunciar o aplazar la independencia unilateral.

Si Puigdemont declara la secesión, bien por aplicación inmediata o aplazada, con invitaciones al diálogo o anuncio de elecciones, una de las consecuencias podría ser que el Senado español active en cualquier momento la tramitación del artículo 155 de la Constitución.

Ese precepto permite actuar contra una comunidad autónoma que no cumpla la ley, pero la iniciativa de invocar esa medida debe partir del Gobierno de Mariano Rajoy, a quien le corresponde proponer ese procedimiento.

Rajoy seguirá el pleno del Parlamento en Cataluña desde el madrileño Palacio de la Moncloa y comparecerá mañana al Congreso para hablar de la crisis abierta.

Si los secesionistas catalanes declaran la desconexión con España, se da por sentado que Rajoy aplicaría el artículo 155 de la Constitución, la independencia catalana quedaría interrumpida abruptamente, sus líderes podrían ser detenidos, incluyendo el mandatario regional, Carles Puigdemont, por delito de rebelión, y todos serían apartados de la escena política.

En ese escenario, no se excluye una movilización de sus partidarios en las calles, para defender a sus dirigentes y el proceso soberanista, con la eventualidad de que la situación degenere en una represión por parte de las fuerzas de seguridad españolas, al estilo de lo ocurrido durante el referendo del pasado primero de octubre.

Si se llegara a ese extremo, el temor de políticos, analistas y distintos sectores, tanto españoles como catalanes, e incluso de fuera del país ibérico, es que Cataluña entre en una fase de agitación social, turbulencias de difícil control y potencial desastroso.

En cambio, la última esperanza es una solución pactada del conflicto catalán, si Puigdemont detiene la Declaración Unilateral de Independencia y prioriza el diálogo con el gobierno de Rajoy, siempre y cuando éste se muestre dispuesto a colaborar en ese empeño.

El ministro de Educación y portavoz del ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, lanzó una última llamada a la "sensatez" y la "reflexión" del presidente catalán, para que no haga nada que sea "irreversible”.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos también exhortaron a Puigdemont para que dé marcha atrás, mientras que el liberal Ciudadanos, fundado por el catalán, pero españolista Albert Rivera, insistió en la mano dura, aplicando el artículo 155 de la Constitución.

La Comisión Europea reiteró igualmente su llamamiento al diálogo en España para poner fin a la crisis en Cataluña.

El portavoz del Gobierno catalán, Jordi Turull, no quiso adelantar sobre lo que podría anunciar Puigdemont en el Parlamento, pero avanzó que será un día histórico y aseguró que no hay división en el Ejecutivo.

Los accesos al edificio del legislativo permanecen rodeados de grandes medidas de seguridad, mientras a escasos metros se concentran miles de ciudadanos, convocados por las entidades independentistas Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural.

La Guardia Civil y la Policía Nacional de España reforzaron este martes visiblemente su dispositivo de vigilancia en toda Cataluña, con el control de aeropuertos, estaciones de tren y autobuses, las denominadas infraestructuras críticas como centrales nucleares y plantas de electricidad, y las fronteras.

Fuente: radiorebelde.cu

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