Educar para un mundo sin violencia contra la mujer en Las Tunas

5 de diciembre de 2013 17:26

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En Las Tunas se desarrollan actividades en apoyo a la Campaña de No violencia contra las mujeres y las niñas.Tania Ramírez Rivero Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Las Tunas.- Sin violencia por una vejez feliz es el reto que asumieron las mujeres del circulo de abuelos “Vivir con alegría” del municipio cabecera, como parte de las actividades que se desarrollan en la provincia de Las Tunas en apoyo a la Campaña de No violencia contra las mujeres y las niñas.

En el acogedor patio del Centro provincial de Salud mental se reunieron además los trabajadores y los pacientes del centro para intercambiar criterios sobre las manifestaciones de violencia que afecta directamente la calidad de vida de las féminas de la tercera edad.

En Las Tunas se desarrollan actividades en apoyo a la Campaña de No violencia contra las mujeres y las niñas.

Luego de un programa de ejercicios físicos de estiramiento, desarrollado por un profesor de cultura física, la psicóloga, Elia Marina Brito Hidalgo, habló sobre la necesidad de prevenir la violencia psicológica contra la mujer adulta mayor.

“Es importante visualizar, reconocer y desnaturalizar la violencia psicológica contra la féminas de la tercera edad y se trata de trabajar en la prevención con las generaciones más jóvenes para identificar la intimidación como problema de salud y un problema social”, explicó.

La experta insistió en reconocer que la violencia no solo es física y se manifiesta también cuando se humilla o discrimina a una persona por su sexo, raza o edad, y consideró que en la sociedad tunera, una de las más envejecidas del país, el maltrato a los adultos mayores se puede manifestar de diferentes maneras.

“Cuando estamos hablando de violencia psicológica nos referimos al descrédito, la humillación, del silencio, de la mirada fea, de la palabra obscena, de no dignificar la posición dentro de la familia, de no escuchar, incluso se niega la experiencias de los ancianos y la importancia de su papel en la familia”, apuntó.

“Algunas personas mayores son apartadas porque ya pasaron su tiempo y ponen a la abuela como que no tiene derecho a nada. Por eso nosotros estamos en este Círculo de Abuelos donde hacemos ejercicios para ponernos más fuertes y poder ayudar más en la casa. Pero es necesario enseñar a nuestros hijos que nosotros también tenemos derecho a expresarnos y hacer las cosas que nos gustan. No porque somos mayores soy una cosa inservible. Sin embargo con nosotros pueden contar la familia y que de ese modo no se nos discrimine” expresó Ana Julia de 66 años de edad.

Por su parte, Vilma Peña de 61 años, considera que la clave contra la no violencia es el respeto, el amor y no ignorar. “Como adultas tenemos que demostrarle a la familia que a pesar de nuestra edad podemos ayudarlos, sino es en una tarea física, con un consejo. Siempre guiando a nuestro hijos y nietos por el buen camino, inculcándole el respeto a la sociedad, al compañero de trabajo y todas las personas con las cuales se relacionan”

La especialista de la Dirección de Justicia en Las Tunas, Lic. Irenia Días Guillén explicó que cuando se habla de Derechos Humanos, en el contexto de la protección jurídica de la mujer se deben respetar los principios de la no discriminación que se establecen en la propia Declaración.

Añadió que “la campaña de no violencia contra la mujer este año tiene la consigna de Sin violencia por una vejez feliz, y debemos centrarnos en la necesidad de la propia educación que reciben las niñas y adolescentes, la cual influye en su futura calidad de vida como adulto mayor”.

“Lo importante es que las propias mujeres observen adecuadamente la convención sobre la eliminación de todas las formas de violencia, teniendo en cuenta que el fenómeno se manifiesta más allá de la violencia física y se enmarca también en la exclusión y las limitaciones a las libertades de ejercer sus deseos, todo ello se relaciona con los derechos humanos, los cuales son inherentes desde su propio nacimiento”, argumentó

Díaz Guillén concluyó que aunque la Convención de los Derechos Humanos protege a la mujer y las niñas, en Cuba están amparadas desde la propia Constitución de la República, la cual establece la dignidad humana como la ley suprema, tal como soñara José Martí.

Fuente: tiempo21.cu

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