Punto tres en Cuba: más que coca / análisis

2 de diciembre de 2013 16:55

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La solución a los cultivos ilícitos es la punta del iceberg en la discusión con las Farc.

El tema de drogas ilícitas, que comenzó a discutirse esta semana en La Habana y que algunos consideran el menos complejo en la negociación con las Farc, encierra en realidad una de las mayores expectativas del grupo armado. La anulación de cualquier posibilidad de extradición a Estados Unidos.

Más allá de los programas de sustitución de los cultivos de coca y de salud contra el consumo de cocaína, algo explícito en la agenda con el Gobierno, está el interés de esta guerrilla de que se reforme la Constitución para prohibir el juzgamiento de colombianos en otros países.

Aunque incluyó en su lista de negociadores a ‘Simón Trinidad’ –condenado a 60 años en EE. UU. por el secuestro de tres contratistas– y de vez en cuando los negociadores en La Habana se acompañan de una imagen de él en tamaño real para insistir en su presencia en la mesa, ‘Trinidad’ es apenas el símbolo de una realidad más perturbadora para los jefes de las Farc.

Si bien, según la Fiscalía colombiana, no hay pedidos de extradición vigentes contra ellos y el juicio contra ‘Trinidad’ por narcotráfico fue anulado, está la sombra de una acusación que en el 2006 hizo una corte del Distrito de Columbia contra al menos 50 guerrilleros, entre ellos las cabezas de las Farc, por violar las leyes antinarcóticos de ese país. También por el secuestro de tres contratistas.

El respaldo de Estados Unidos al proceso de paz ha sido manifiesto, pero no es claro todavía lo que espera de las Farc para renunciar a futuros procesos judiciales.

Sin duda, de los temas de la agenda de esta guerrilla con el Gobierno, el de cultivos ilícitos es el que más interés despierta en ese país. De entrada, un acuerdo de paz desactivaría al menos a uno de los protagonistas del negocio de la coca que tanto lo atormenta.

Pero valor agregado sería que obtuviera información sobre las redes que le compran a esta guerrilla la pasta de coca.

“Aunque la rentabilidad de las Farc está sobredimensionada y al año sería de 300 millones de dólares y no de 2.500 millones, como algunos dicen, que esta guerrilla renuncie a cualquier relación con el negocio es una ganancia”, afirma Ricardo Vargas, uno de los investigadores que más conoce del tema.

Y lo dice porque las Farc, además de producir pasta de coca, dan seguridad a las pistas y rutas de narcotraficantes y hoy día están jugando un papel clave para el tráfico por las fronteras con Brasil, Ecuador y Venezuela.

Desmovilizados del Bloque Sur, uno de los que mayor protagonismo tiene en las Farc en el tráfico de coca, le confirmaron a EL TIEMPO que tanto narcos extranjeros como colombianos tienen conexiones con los centros de acopio de la droga en las zonas de influencia guerrillera.

El negocio es en doble vía. Por las fronteras de Ecuador y Venezuela las Farc entran al país insumos para el procesamiento de la coca.

En esta lógica, no son poco los expertos que consideran un error que el país mantenga cultivos para uso tradicional, como lo planteó ‘Iván Márquez’ esta semana.

“No solo porque los beneficios medicinales y nutricionales no están probados, sino porque Colombia, distinto a Bolivia, no tiene un mercado tan grande para el mambeo (masticado de la hoja de coca). Incluso Bolivia, donde se supone que la mata de coca tiene un gran control social, se está llenando de laboratorios para el procesamiento de cocaína”, dice Vargas.

Esta es solo una parte de la complejidad del tema de drogas que comienza a abordarse con las Farc. Aun si la mesa de paz es efectiva para sacar a esta guerrilla del negocio, quedan jugadores del narcotráfico tan dañinos y poderosos como las bandas criminales.

Fuente: eltiempo.com

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