Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

Mariana: raíz y luz de la mujer cubana

10 de octubre de 2017 1:15
1 0

SANTIAGO DE CUBA.— Pasó toda su vida irradiando amor, ternura, energía; desafió prejuicios y retó a la discriminación que intentaba imponerle una época donde su condición de mulata humilde e iletrada, de mujer, era sinónimo de invisibilidad.

Tuvo 14 hijos: 11 varones y tres hembras. Al finalizar la Guerra Grande tres de sus muchachos habían caído en combate, uno fue fusilado y otro murió en prisión. La vida no le alcanzó para saber que durante la contienda de 1895 entregaría además a Antonio y José; y los tres que sobrevivieron, Felipe, Tomás y Marcos, llevaban en sus cuerpos las cicatrices de la guerra.

Como madre fue horcón, aliento, acicate de su tribu heroica; enseñó a sus hijos a sentir que por encima del hecho mismo de la vida estaban la justicia, la libertad, la Patria… Así, convertida en paradigma de entrega y consagración, llega hasta nuestros días y su ejemplo excelso nos la devuelve madre de todos los cubanos, Madre de la Patria.

Pero su mérito va mucho más allá de haber parido y educado a titanes. Cual orfebre, Mariana Grajales Cuello supo bordar su historia de mujer; y lo mismo en los campos mambises que en la emigración, supo defender su espacio y ganarse el aprecio de quienes le conocieron.

Mariana fue transgresora de los cánones que la sociedad les impuso a las mujeres de su condición. Desde el hogar que a fuerza de firmeza y cariño supo forjar, o desde la manigua redentora, en la que, con amor de madre y orgullo de patriota, consagró su vida a la lucha por la independencia de Cuba, se lanzó a la conquista de las oportunidades que la sociedad le escamoteaba.

Lea también: Rehén canadiense liberado afirma que talibanes mataron a su hija

Con más de 50 años marchó a los campos insurrectos con toda su prole. Sustituyó la comodidad de la finca por la vida a la intemperie; de campamento en campamento atendió a heridos y enfermos, cubanos y españoles, aseguró la retaguardia de la tropa, supo del frío y la lluvia y de alimentarse con lo que le proveía la naturaleza.

Fue la combatiente que no abandonó el frente de combate durante los diez largos años de la Guerra Grande y a pesar de su edad no dejó de curar heridos ni de estimularlos para volver a la lucha, y ni después del triste fin de la contienda su casa en el exilio dejó de ser centro de reunión de los cubanos dignos; incluso tuvo fuerzas para, con sus hijas y nueras, contribuir a la fundación de asociaciones patrióticas organizadas en Jamaica.

Mariana enseñó a las mujeres cubanas a participar. Toda su vida fue un canto al coraje, la entrega; su existencia trasciende como paradigma de patriotismo y resistencia de la mujer cubana de todas las épocas y como bandera en el camino de reivindicaciones que se inició para las cubanas el 1ro. de enero de 1959. Es ejemplo y luz, raíz y acicate.

Lea también: Reconoce la FAO valores y aportes de la mujer rural en Cuba

Fuente: juventudrebelde.cu

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0